Ciudad Bolívar: EL ARBOL DEL AHORCADO

arboldibuCuenta la historia oral que en el barrio de Potosí de Ciudad Bolívar, el Árbol del Ahorcado es el único testigo del desarrollo de la localidad, vio en sus raíces la historia de María y Pablo. Ellos vivían con sus tres hijos, pero un buen día llegó el diablo encarnado en la figura de comadre, llamada Ernestina, quien empezó a sostener un romance con Pablo. María, tras ver la situación partió con sus hijos. Pablo decidió compartir el resto de su vida con Ernestina, por lo que se ganó el rechazo del pueblo y de la iglesia, quien decidió excomulgarlos. Al tiempo Pablo desapareció y fue encontrado muerto con rasguños y heridas. Ernestina no superó el duelo y se ahorcó en el gran eucaliptos, que décadas más tarde está marcado por su historia.

Dicen que en las noches oscuras se ven tres luces que representan su historia. Estas representan las raíces de este árbol que pese a los feroces vientos y a las manos depredadoras de las compañías mineras, se erige siempre para cuidar a la gente luchadora que con sus manos y su amor han construido por más de medio siglo aquellos caminos, casas, escuelas y relaciones de amor en la golpeada pero siempre firme Ciudad Bolívar.

El Árbol, para sus pobladoras y pobladores hoy en día es un símbolo de identidad y pertenencia de la comunidad. Sin embargo, desde hace 20 años la minera Caldera la Esmeralda ha decidido con el beneplácito del gobierno destruir la montaña donde se incrustan las raíces de la identidad territorial.

Hay que destacar que en esta zona se da una explotación ilegal ya que la mina invade territorio no concesionado, un estudio confirma que una de las cuatro canteras existentes explota el 90% del territorio de forma ilegal. En él se extraen minerales para la construcción sin importar los tremendos daños ambientales y sociales que causan. Dicen las habitantes de la localidad, que como si se tratara de un objeto, el zar de las Esmeraldas Víctor Carranza, se apropia de la montaña e impide su poblamiento y disfrute del suelo de la comunidad.

Desde los habitantes más pequeños hasta los mayores, pasando por organizaciones sociales cómo Soberanía y Naturaleza, la Mesa ambiental No le saque la piedra a la montaña en conjunto con la escuela popular ICES (Instituto Cerros del Sur) continúan luchando por la defensa del medioambiente, por la soberanía sobre su territorio y por la dignidad de sus pobladores.

El Árbol del Ahorcado en el barrio de Potosí de Ciudad Bolívar, en el sur occidente de la ciudad de Bogotá, sostiene la historia de lucha y resistencia de sus pobladores y pobladoras.

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